Gestión de proyectos
Saber, en cualquier momento, en qué se está trabajando, cuánto tiempo se lleva invertido y si el proyecto sigue siendo rentable. Las tres preguntas se responden desde la misma pantalla.
Las tres preguntas, una sola pantalla
Gestión de proyectos en Odoo no es un tablón de tareas: es la vista desde la que se responde lo que de verdad importa a quien dirige un proyecto.
El estado se ve, no se pregunta. Cada tarea tiene su responsable, su prioridad y su fecha, y todo lo imputado —horas, gastos, compras— se traslada solo a la rentabilidad del proyecto.
El proyecto que pierde dinero se detecta a tiempo, no al cerrar el ejercicio.
Qué cubre el módulo
Cuatro piezas que se apoyan entre sí: sin un parte de horas sencillo, la rentabilidad deja de ser fiable.
Tareas en kanban
Etapas configurables por proyecto, responsables, prioridades y fechas límite.
Partes de horas sin fricción
Registro desde la tarea, desde el móvil o con un temporizador. Lo que no se apunta, no se factura.
Rentabilidad en directo
Horas, gastos y compras imputadas frente a lo facturado, con la cuenta analítica por proyecto.
Planificación de recursos
Reparto de carga por persona y periodo, con vista de disponibilidad para no comprometer lo imposible.
Cómo se organiza el trabajo
La materia de un proyecto se compone de pocas piezas, bien delimitadas.
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Proyectos
Un conjunto de actividades relacionadas con su equipo, su cliente y su cuenta analítica. Se anidan en jerarquías para estructurar trabajos grandes.
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Tareas
La unidad de trabajo: se delegan, se dividen en subtareas, se estiman en horas y se mueven por etapas.
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Hitos
Puntos de control que sirven además para facturar por avance en lugar de por horas.
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Incidencias
Errores, quejas del cliente o averías que se gestionan con el mismo flujo, sin ensuciar el plan de trabajo.
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Conversaciones
Cada tarea tiene su hilo de mensajes y sus adjuntos. La discusión queda junto al trabajo, no perdida en el correo.
Del proyecto a la factura
Cuando el proyecto es facturable, Odoo cierra el círculo sin volver a teclear datos.
El pedido de venta de un servicio crea el proyecto y sus tareas, con su cuenta analítica ya asignada.
Las horas registradas se convierten en líneas facturables según la tarifa de cada perfil, y los gastos pactados se repercuten.
Por horas trabajadas, a precio fijo, por hitos o por suscripción: el modelo se adapta al acuerdo con el cliente.
El cliente sigue el avance de las tareas compartidas, comenta y aprueba hitos. Menos correos de «¿cómo va aquello?».
Un consejo de implantación: antes de configurar etapas y automatismos, decide cómo quieres medir la rentabilidad. Si vas a facturar por horas, el parte de horas tiene que ser fácil de rellenar o no se rellenará. Todo lo demás depende de ese hábito.
Siguiente paso: explora los módulos
Ves cómo cada área de gestión se conecta con el resto de la empresa y con tu rentabilidad por proyecto.